La ciudad como excusa: entrevista al escultor Assem Al-Bacha

por Adriana Razquin // Fotografía: Felipe Aranda

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Esta entrevista fue realizada en la primavera de 2009 en su casa de Purchil (Granada). Tras años de exilio, Al-Bacha ha podido volver a Siria.

Me gustaría hablar un poco de lo que piensas que significa la ciudad. Puede ser la ciudad en abstracto, pueden ser las ciudades en las que tú has vivido…

Bueno, vivir en ciudades… He vivido en ciudades grandes casi siempre: la infancia en Buenos Aires, la adolescencia en Damasco, los estudios en Moscú, pasando por París…

A mí, bueno, quizá por la edad, la tendencia a buscar la naturaleza, la tranquilidad… realmente la ciudad no me atrae. Sobre todo cuando ha cambiado tanto… del origen, de cómo surge la urbe en la historia del ser humano. El otro día hablábamos de que me da la impresión de que la primera razón por la cual se fundan las urbes, o se agrupa la gente… El origen de todo lo que conocemos como localidades después de dejar el nomadismo, es el miedo, el miedo del ser humano como individuo, ante los peligros -sean naturales, sean climáticos-. Ese mismo miedo es el que se crea todo el negocio religioso que ahora rige en el mundo.

Origen traicionado

¿Por qué dices que es el miedo? ¿Por qué el paso de nómada a sedentario se hace por el mie­do?

Bueno, yo creo que el miedo es… Sobre todo porque dos individuos que se encuentran en aquella época primitiva, me imagino que los peligros que afrontaban eran los mismos, y entonces se sentían como un poco más impulsados, más fuertes al unirse. Eran solidarios entre ellos para defenderse. Por eso surgen ahí las agrupaciones.

Lo más triste es que al fin y al cabo esa idea de solidaridad, de defenderse mutuamente de los peligros, se ha transformado tanto a llegar a ser perfectamente lo contrario.

Me recuerda también un poco… este caso me recuerda un poco a un dicho de… En la historia existió un tal Alí Ibn Abu Taleb, que era el primo y yerno del Profeta Mahoma (lo llamo profeta porque así lo llaman aunque yo no soy creyente). Fue realmente el fundador de la tendencia islá­mica de la cual surgen luego los chiítas. En su época eran lo que llamaríamos hoy la izquierda del islam. Porque eran los que defendían a los pobres, a los desheredados.

Bueno, él tiene una frase que dice: «La gente por temor a la humillación vive humillada». O sea, lo que sucede con el ser humano cuando empieza a crear sus urbes, su pequeña ciudad, pueblo, poblaciones, o pequeñas ciudades luego más tarde, es… que va perdiendo esa solidaridad que fue el origen de esa agrupación, y ya sobrecrece el individualismo, la indiferencia, el egoísmo…

Ya es muy común la falta de comunicación en las ciudades. A nadie le importa un carajo lo que pueda sucederle al de al lado (…).

Con el tiempo y al ver esa vida tan deshumanizada de esas urbes, y sin olvidar que las pequeñas pobla­ciones, como dice el dicho: pueblo pequeño infierno grande. (…) Lo que yo siento y me inclino a creer es que el lugar del ser humano está en la naturaleza (…). Y yo me inclino más a vivir con algo que sea realmente la madre de mi existencia, que es la naturaleza. Es saber apreciar un poco el silencio, la brisa limpia, vivir sin mucha hipocresía alrededor, sin todo el juego que puedas encontrar en las aglomeraciones actuales, en las ciudades.

También, digamos que el ser humano pasa por diversas etapas. Viene la etapa crítica, la de la for­mación de las inquietudes, lo que lo que es la plena juventud. Y siempre, una juventud con tanto ímpetu lo que quiere es estar dentro de esas grandes urbes. Si está en el pueblo quiere migrar a la ciudad y ver si se realiza; porque para la gente que viene de pequeñas poblaciones siempre el sueño de llegar a ser algo es trasladarse a la ciudad. También es un sitio donde tienes una libertad que no puedes tener en tu pequeña población, donde todo “quisqui” te conoce. Es un sitio donde puedes perderte y comportarte como te dé la gana sin que nadie te diga nada.

Pero yo estoy seguro de que con el paso del tiempo, en la experiencia, el descubrir realmente lo que son esas paredes, esos hormigones, esos asfaltos… Si uno crece sentimentalmente y en razón, de manera un poco normal; creo que se inclinaría más hacia la naturaleza, hacia el origen, el estar solo.

En las distintas ciudades en las que tú has vivido, ¿Qué papel juegan los barrios? Porque me da la sensación de que los barrios construyen un espacio un poco distinto. Si entiendes una ciudad como un conjunto de barrios es muy distinto a mirarla como “un total” urbe.

Sí, seguro… Lo que pasa es que con el crecimiento desenfrenado de las ciudades… Antes de seguir hablado de esto, no hay que olvidar que las ciudades crecen cuando un país no funciona, cuando se empobrece el campo y la gente migra para buscar soluciones en la ciudad, etc, no sólo de lo que hablábamos de los jóvenes, también desde el punto de vista económico. Y por eso los países con economía más débil es donde mayores capitales se tiene: como en la Argentina, donde la mitad de la población argentina está en Buenos Aires, en México, etc. En Damasco, por ejemplo, que ha crecido de un millón y medio que tenía en los años sesenta; ahora cuenta con cerca de seis millones. Eso te demuestra que [Siria] es un país que se empobrece porque la gente va abandonando las tierras…los campos, para buscar otras soluciones que luego no encuentra, y surgen más problemas y se agudizan.

Volviendo a lo que estábamos hablando, que era… los barrios (…) digamos que cuanto más crecen las ciudades menos núcleos de este tipo sobreviven. Muchos desaparecen por una razón u otra… [Solicita ayuda a Nicol, su mujer, para recordar el nombre del barrio parisino del que quiere hablar como ejemplo de cómo la Administración planificó una transformación demográfica para poder ganar las elecciones]

Un ejemplo es el Distrito 20, que era un barrio popular donde la gente se conocía, era gente trabajadora, modesta… Y bueno… los políticos de derecha dijeron que… bueno, que la única forma de dominar a París políticamente era eliminar esos núcleos populares haciendo bloques (…), construyendo casas que esos mismos habitantes son incapaces de poder adquirir.

Por consiguiente, lo que hay es un lavado de población. [Comenta con Nicol cómo la rehabilitación y restauración de edificios ha formado parte de la misma estrategia] Y el resultado es que borra ese barrio del que tú hablabas, desaparece. La mayoría tiene que alejarse a los subur­bios de la ciudad, que es la zona donde pueden acceder a una vivienda, o continuar viviendo. Eso de un lado, y de otro, cómo crecen tanto los dormitorios ahora, alrededor de las ciudades, que ese sentido de barrio también se va perdiendo. Y no olvides que el sentido de barrio, de solidaridad ante la gente, de mutua ayuda se da… me da la impresión de que se da cuando esos núcleos se están formando, están naciendo… pero que con el tiempo eso se borra.

Paraíso personal

¿Encuentras hilos o líneas que perfilen ciudades semejantes?… o la distancia y también las ca­racterísticas socioculturales de los lugares hacen que las ciudades tengan algo de distinto… De Damasco con Madrid, o Madrid con París…

Sí, sí… seguramente; porque cada grupo… cada país…. cada pueblo, tiene una formación cultural, tiene una tradición, tiene una cultura heredada y hay diferencias. Hay diferencias. Te doy un ejem­plo: La mentalidad de un damasceno, de Damasco, de Alepo, o…. podemos incluso hablar de El Cairo, que tiene una tradición de cultura islámica, le enseña desde siempre a crear su paraíso pro­pio (que puedes apreciar muy bien en la arquitectura de esos países, donde las casas están com­pletamente cerradas al exterior)- no encontrarás ventanas al exterior en la casa tradicional árabe, y toda la casa está abierta para adentro, que es su paraíso personal- Entonces fuera de los muros de esa casa la mujer está completamente velada, o se cuida de que no la vean, cuando dentro de ese paraíso esa mujer puede pasearse desnuda. Dentro puede haber un lujo y una limpieza extrema y el callejón de fuera puede estar lleno de basura. Pero no encuentras una unión de vecinos, que viven todos encerrados en sus palacios, ni que se pongan de acuerdo en limpiar el camino que tienen que recorrer todos los días. Por ejemplo: esa mentalidad de que puedan cuatro ricachones vivir en una bifurcación de dos 

callejones que estén llenos de restos de basuras, eso no se puede dar en París, con la mentalidad de un parisino, ni creo que en España. ¿Por qué? Porque en Europa, generalmente, la gente está formada con la cultura basada en Grecia.

Esto me invita a hablar de la escultura.

Mostradme vuestra escultura y os diré quiénes sois

La diferencia entre la persona occidental y la oriental la veo a través de la escultura. De la historia de la escultura. Si tú te pones a contemplar la antigua escultura de Mesopotamia, la de toda la zona a la que ahora llaman Medio Oriente, que es la zona árabe, de cultura árabe- islámica, tú verás que es una escultura que trataba la dinámica (lo que llamamos en escultura la dinámica), de manera in­terna. Dentro del volumen iba la dinámica, por eso eran poses de personas sin gesticulaciones exterio­res, más bien casi demasiado quietas. Apenas una estatua egipcia levantaba un pie delante del otro, con los brazos pegados al cuerpo, hacia abajo. Algo similar en Mesopotamia se encontraba en todas las culturas sumerias, babilonias, asirias… en todas las fases y periodos.

Bien, no es de extrañar que sea en esa región del mundo donde surgen las religiones. La religión es un proceso interno de las personas. Entonces esa vida interna enriquece tu interior, pero em­pobrece desde el punto de vista pragmático. Por eso cuando surge el auge de la cultura griega, que se había basado en la antigua egipcia (entre otras), pero surgen unos nuevos filósofos; los que sacan esa dinámica interior, la sacan fuera. Y empiezas a ver en la escultura a discóbolos, a los luchadores, al Laoconte donde todo ya se muestra en movimientos exteriores.

A la larga, y esa fue la base de la cultura europea, occidental al fin y al cabo; ¿qué hace? Te hace unas personas en las que la vida interior es más bien empobrecida, pero que, sin embargo, son muy pragmáticas. Y es una de las razones por las que fue fácil el Renacimiento, donde la razón le gana terreno al lado emocional o sentimental, y donde se llega a apartar a la Iglesia, a intentar apartarla del Estado (aunque no se logró por completo, pero bueno). Entonces esas personas educadas con esa dinámica exterior no pueden soportar vivir en cuatro palacetes con las calles llenas de basura. Porque ellos viven para el exterior, ellos tienen ventanas para afuera, cuando el oriental no. Le importa un carajo. (…) Y por eso yo siempre digo: mostrarme vuestra escultura y os diré quién sois.

Será por los años

Y los barrios llevan un poco el eco de lo que eran los pueblos antes, donde todos se conocen… pero creo que eso se va perdiendo, se va borrando…se va borrando. Menos pequeños núcleos ét­nicamente maltratados en la historia y que como todo grupo temeroso intenta reagruparse, como pasa con los gitanos (…), como pasaba con los judíos en Europa, o como pasaba con los árabes en la migración a América latina. Es una manera de defenderse. Ahora lo podemos ver un poquito (…) en Granada, entre los marroquíes que se concentran en ciertos lugares de la ciudad.

Antes surge la ciudad por temor a lo externo, a lo natural, y ahora a mí lo que me da es totalmente lo contrario. Lo que me da miedo es la ciudad, no la naturaleza. La ciudad con su componente, ahí está la gente que no se comunica contigo, no le importa lo que te pase… Me da miedo, me da miedo. Hay gente que tiene agorafobia, y otra que tiene claustrofobia… yo no tengo. Al contrario, me gustan los espacios abiertos con poca gente, y últimamente prefiero hablar con una planta que con un ser humano… Será por los años.

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